31.3.13

El placer de las cosas sencillas

Hemos pasado un par de días con unos amigos en el monte. Tienen una pequeña casita en medio de la montaña, a la cual hacía mucho tiempo que no iban. Nos han invitado a pasar una noche allí para disfrutar juntos de la sencillez del paso del tiempo. 

Llevamos comida y sacamos los juegos de mesa que tenían guardados en los armarios. Disfrutamos de un día y noche de risas, paseos y comilonas junto al fuego. Por la noche el viento silvaba entre las ventanas de aluminio, y en los momentos de calma se podían escuchar los cantos de los pájaros y el vuelo de los insectos de flor en flor.

Rodeados de olivos y almendros, paseamos recogiendo hierbas aromáticas: tomillo, romero, salvia... todas ellas en flor y llenas de vida.
Al volver a casa, los gatos nos han recibido extrañados, olíamos a tierra, humo y plantas. Ha sido muy relajante. Ir a la montaña me hace sentir más viva.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

We spent a few days with some friends in the mountains. They have a small house right in the middle of the woods. They haven't been there for a long time now. We were invited to spend a night together with them to enjoy the passing of time. 

We took some food with us and took some board games out of the lockers. We enjoyed a day and night of laughs, strolls and feasting by the fire. At night the wind whistled in the aluminum windows and in the quiet moments you could hear the birds sing and insects flying from flower to flower. 

Surrounded by olive and almond trees, we collected herbs: thyme, rosemary, sage ... all in bloom and full of life. 
When we came back home our the cats were confused: we smelled like earth, smoke and plants. It was very relaxing. Going to the mountains makes me feel more alive.

5 comentarios:

Rosa Belarte dijo...

Tierra, flores, almendras, hierbas...un cóctel de primavera perfecto. Preciosas fotos, precioso día. Un beso!

Lele dijo...

me ha recordado mucho a cuando de pequeña pasábamos el verano en la caseta de mi abuelo, ni siquiera teníamos luz eléctrica y nos alumbrábamos con linternas igualitas a las de tu foto. Recuerdo aquella sensación entre miedo y aventura de las noches con mucho cariño, y las mañanas desayunando en la terraza, nunca un níspero me ha sabido tan bueno como los de aquella época ;)

fallorca dijo...

:)

eva dijo...

cuanto más sencillo, mejor sabe, huele y abraza.. :)

Didac Udagoien dijo...

son viajes en el tiempo, sí, viajes sin tiempo.