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2.11.16

Serra da Estrela

Aprovechando unos días de fiesta nos hemos escapado a la zona más alta del país. Durante dos días hemos recorrido el valle glaciar del Zézere y conocido este rincón tan bonito. A casi dos mil metros de altitud, la sierra está repleta de bosques y ríos (a excepción de la parte más alta, donde sólo se ven hierbas bajas sobre unas preciosas piedras redondeadas de granito).

Nos hemos alojado en esta casita tan encantadora y gracias a las indicaciones de la dueña hemos descubierto la cascada del Poço do Inferno, que tiene este nombre porque justo donde rompe es tan profundo que parece que descienda hasta el mismísimo Infierno. También hemos probado exquisiteces, como los guisos de caza y los embutidos locales, sin olvidar las decenas de tipos de queso que se elaboran en este rincón.

Finalmente, a los pies de la sierra se encuentran un conjunto de aldeas medievales muy bien conservadas. Nosotros visitamos Belmonte, Porta do Castelo y Monsanto. Las dos últimas nos dejaron asombrados por el buen estado de conservación y las vistas que tienen. Además de las pequeñas casitas y los castillos. 

Si estáis pensando ir de visita, esta época del año el bosque está precioso, con las hojas amarillas y doradas y una luz perfecta. En invierno hay nieve, claro, pero nosotros estamos pensando más bien en volver hacia el verano, a ver si hacemos otra ruta y nadamos en alguna poza del río, que tiene muchas y todas con un agua cristalina, además de transparente y curativa, pues también hay balneario y manantial.



19.5.16

Suelos hidráulicos 2016

Todas estas fotografías fueron hechas entre enero y mayo de este año. Han sido tomadas en diferentes lugares: Lisboa, Valencia, Oporto, Évora, Sintra y Leamington Spa (Inglaterra).

Siempre que veo un suelo de este tipo intento pisarlo y hacer una fotografía. No importa si es de día o hay luz artificial, quiero registrarlo por si un día de estos desaparece, ya que suele ser el destino más habitual de aquellos suelos que no se encuentran en lugares "privilegiados". Supongo que es un defecto de historiador, ya que me especialicé en Arqueología Industrial...

Mi "pequeña paranoia" me ha hecho allanar propiedad privada, saltar muros y colarme en patios y comunidades de vecinos. Por eso no todas las fotos tiene buena calidad: algunas las he hecho casi corriendo. Hace un par de meses, me metí incluso en una casa particular, ya que el suelo que quería fotografiar estaba en el pasillo de un patio. 
En fin, espero que os gusten tanto como a mi. Hay algunos realmente bonitos, tanto de pequeñas teselas formando un mosaico, como de azulejos que componen un diseño geométrico. Sería un pena dejar estos regalos en la sombra...


26.4.16

Évora y Alentejo Central

El 25 de Abril es, como todo el mundo sabe, el día que se conmemora la Revolución de los Claveles. Este año era lunes, así que los portugueses han disfrutado de varios días de vacaciones (o "ferias", como se llaman aquí). 

Gracias a ello he podido escaparme de Lisboa y conocer el Alentejo Central. Y debo añadir, que creo que lo he hecho en la mejor época del año. Es una región preciosa, espectacular en su sencillez y en la calma de los alcornoques y los campos de hierba. Dicen que en verano hace muchísimo calor, y que las plantas se secan, dando al paisaje un tono amarillento. Pero lo que yo he visto es verde, praderas y bosques llenos de flores de todos los colores, de amapolas. Pájaros de especies que no hay en el litoral valenciano, con plumas amarillas, azules y negras. Cigüeñas haciendo sus nidos junto al camino. Y aves rapaces sobrevolando mi cabeza.


El primer día estuve en Évora, visitando la Catedral, el Templo de Diana, paseando por sus calles y cotilleando los rincones de una ciudad que, aunque pequeña, está muy bien conservada. Por eso es Patrimonio de la Unseco desde los años 80. Y por supuesto, también entré en la conocida Capilla de los Huesos, donde más de cinco mil calaveras forran las paredes de una capilla subterránea. Fue construida en el siglo XVI tras una epidemia, y ampliada en 1810 tras la invasión napoleónica. La gente se impresiona mucho... pero lo cierto es que si observa desde el punto de vista de aquellos que la realizaron, tiene todo el sentido. Una inscripción en la entrada nos da una pista de para qué sirve ese recinto: "Los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos". Ese lugar no es otra cosa que un recordatorio de la brevedad de la vida, de lo poco que realmente somos. Y de en qué nos convertiremos cuando nuestra vida termine. Originalmente era un lugar de oración para los monjes del convento,un espacio para revisar las prioridades.


Pero además de pasear por la ciudad, la mayor parte del tiempo estuve recorriendo los pueblecitos que se encuentran en la región y visitando los restos neolíticos esparcidos por un paisaje de ensueño. Especialmente el Crómlech de los Almendros, uno de los más importantes de Europa por antigüedad y buen estado de conservación. Pero también el Antar cerca de la población de Brotas, o un Cromlech en medio de un campo, cerca de Nuestra Señora de Guadalupe. Lo cierto es que, si te fijas bien, hay gran cantidad de monumentos de este tipo dentro de campos privados, que por desgracia no se pueden visitar. De todos modos, me ha encantado ver esas piedras gigantes formando círculos, orientadas hacia la salida del sol... me hace pensar en los hombres que las colocaron, hace unos seis mil años, cuando empezaban a domesticar a los animales, a vivir en poblados, a perfeccionar los utensilios de caza... Aparecen fotos de los objetos encontrados junto a ellos, de los sílex y pedernales, de los cuencos de cerámica y de ídolos con grandes ojos amenazadores. No sé, me parece fascinante. Tal vez por esa curiosidad estudié historia.

Gonçalo nos acogió en su casa en medio del campo, donde vive con sus cuatro gatas y cultiva verduras y hortalizas ecológicas. El cielo estaba oscuro y lleno de estrellas por la noche. Incluso pude ver Júpiter brillar. Cosa que me puso eufórica. 

Conclusión: quien viaje a Portugal entrando por Extremadura, que pase por la zona de Évora y las poblaciones circundantes (Mora, Brotas, Arraiolos y su castillo, Pavía...). Y si puede ser, que lo haga en primavera (a mediados de abril, o principios de mayo) Seguro que no se arrepentirá.